El Putumayo y el Parque Nacional Yaguas

Por Róger Rumrrill

El gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski Godard por fin decidió la creación del Parque Nacional Yaguas (D.S. No. 001-2018-MINAM) en la región Loreto, con una superficie de 868,927 hectáreas. Para promover y conservar la diversidad biológica, praderas ecológicos y la fauna ictiológica que encierra este espacio de riqueza natural.

Foto: Flor Ruiz

Foto: Flor Ruiz

  • La creación del parque, que se inició el 25 de julio de 2011, cuando se estableció la Zona Reservada Yaguas mediante la Resolución Ministerial No. 161-2011 del Ministerio del Ambiente, contó con una oposición de algunas comunidades nativas de la zona fuertemente influenciadas y presionadas por extractores ilegales de madera y de oro de las cuencas del Yaguas y del Cotuhé.
  • El principal argumento de los opositores señalaba que la creación del Parque Nacional les excluía de sus áreas de pesca y caza y por tal razón planteaban la creación de una Reserva Comunal precisamente en el ámbito de las actividades de tala y minería ilegal al interior de la zona Reservada, ahora Parque Nacional.
  • Pero el argumento de los extractores ilegales de madera y oro era y es falso. En un viaje efectuado el año pasado al Bajo Putumayo, uno más de mis múltiples travesías por esa región fronteriza, comprobé sobre el terreno que todas las comunidades nativas pescan y cazan en las orillas del río Putumayo y que en el área que los extractores ilegales de oro y madera exigían que se creara una reserva comunal no existen comunidades. La distancia entre las comunidades ubicadas en las orillas del Putumayo y las zonas de extracción ilegal implica tres o cuatro días de viaje.
  • Para zanjar la disputa el gobierno convocó el 29, 30 y 31 de mayo del año 2017 a una consulta previa e informada a las 29 comunidades que forman las tres organizaciones del Bajo Putumayo. De las 29 comunidades convocadas a la consulta, 24 votaron a favor de la recategorización de la reserva para su conversión en el Parque Nacional Yaguas. Cinco comunidades se abstuvieron de votar porque algunos de sus miembros, sobre todo familias emparentadas con ciudadanos brasileños y colombianos, realizan extracción ilegal de recursos naturales en los ríos Yaguas y Cotuhé.

Banco Génetico que debe cuidarse y preservarse

Evaluaciones e inventarios efectuados por instituciones especializadas, tanto nacionales como extranjeras, en las cuencas del Yaguas y del Cotuhé arrojan resultados asombrosos acerca de la biodiversidad de esos ecosistemas: 3,500 especies de plantas; 550 de peces; 110 de anfibios; 100 de reptiles; 500 de aves y 160 de mamíferos.

  • Todo este banco genético es el producto de una gran variedad de hábitats terrestres y acuáticos; además de terrazas altas de suelos antiguos y gran cantidad de pantanos con acumulación de materia orgánica y bosques enanos.
  • Pero no sólo el Bajo Putumayo y las cuencas del Yaguas y el Cotuhé poseen esta riqueza. También el Alto y Medio Putumayo y en general toda la cuenca del Putumayo es, hoy por hoy, una de regiones de mayor biodiversidad amazónica debido, como en el caso del flamante Parque Nacional Yaguas, a las condiciones naturales y factores como la lejanía de las grandes urbes y centros de consumo (Iquitos), a la poca población y en su mayoría indígena. No hay que olvidar, además, que el Putumayo ha sido y sigue siendo la frontera histórica más caliente de la Amazonía y prácticamente tomada, en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI, por el narcotráfico y la violencia armada.
  • Para la mayoría de los expertos consultados, entre ellos el economista Hugo Cabieses Cubas, quien acaba de hacer una travesía por la región, así como los técnicos y especialistas del gobierno y de las entidades nacionales e internacionales que operan en la zona, las tareas pendientes y urgentes luego de la creación del Parque Nacional Yaguas deben apuntar a integrar los esfuerzos del Estado para el desarrollo de proyectos integrales, con una visión de seguridad humana y buen vivir.
  • Un aspecto fundamental del nuevo enfoque de desarrollo sostenible en la cuenca del Putumayo es que ningún proyecto debe prescindir de la participación de los pueblos indígenas en todas sus fases: propuesta, elaboración y ejecución. Será la clave y el secreto de su éxito. Asimismo, hay que corregir esa tendencia de creer y sostener que basta contar con el éxito de uno o dos proyectos para conseguir el desarrollo. Tal como ha sido y es el esquema del Proyecto Especial Binacional de Desarrollo Integral de la Cuenca del Río Putumayo (PEDICP): cacao y pesca.
  • Para salir de la trampa y el túnel hasta ahora sin salida del modelo o sistema primario exportador y de la monoproducción, hay que avanzar hacia la diversificación productiva y la obtención del valor agregado de las materias primas.
  • Imaginemos la diversidad productiva que es posible en el banco genético del Putumayo y las posibilidades de ingreso para las organizaciones indígenas con algunos valiosos recursos con mercado regional, nacional e internacional: la transformación de la pulpa de huasaí, de camu camu y el manejo del paiche para su exportación en filetes.
  • Los primeros pasos para convertir a la cuenca del Putumayo en una fábrica de riqueza que reemplace a la economía ilegal y a la violencia histórica debe empezar ahora mismo con la instalación de la Mesa Técnica de Desarrollo que es uno de los acuerdos aprobados en la consulta previa realizada en mayo del año pasado.
  • En esta Mesa Técnica deben estar todos, incluyendo las comunidades que votaron por la creación del Parque Nacional Yaguas y las que se abstuvieron, sobre todo sus líderes que medran en la sombra dividiendo a las organizaciones indígenas y parapetados detrás de intereses ilegales. Sabemos quiénes son y están obligados hacer un mea culpa por sus graves errores.

Publicado en la revista Agronoticias el 5 de Febrero de 2018