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Via Pichis
   
 

Construcción ilegal de la Vía Pichis y destrucción de un bosque de protección

Bosque de Protección San Matías San Carlos

Para el Instituto del Bien Común es de suma importancia la protección estricta del Bosque de Protección  San Matías – San Carlos, ubicada en la provincia de Oxapampa, y de la biodiversidad asociada a ella, por encontrarse en esta área montañosa las fuentes de los ríos Pichis y Palcazu, que benefician a los pobladores de estas cuencas. El mencionado bosque de protección también es esencial para la industria del café ecológico que se viene impulsando en los valles de Pichanaki y Villa Rica. La degradación de las cuencas altas de ambos valles, zonas que se encuentran actualmente dentro del bosque de protección, podría destruir las fuentes de agua de las zonas cafetaleras, a la vez que pone en riesgo la denominación ecológica, que sólo pueden recibir cafetaleros que apoyan la conservación de la biodiversidad.  

A este respecto, el IBC coincide con otras organizaciones y actores que se han manifestado en repetidas ocasiones en contra de la llamada Vía Pichis, que actualmente se construye en forma ilegal a través del Bosque de Protección San Matías-San Carlos, propiciando la tala indiscriminada de un área boscosa que cumple una importante función de protección, y promoviendo al mismo tiempo invasiones y asentamientos ilegales en tierras que no tienen vocación agrícola, sino forestal.

Todo esto ocurre ante la lentitud del actual sistema estatal para disuadir a las autoridades que promueven la carretera ilegal. De continuarse así, sin actuar con la energía y decisión necesarias, el caso podría alcanzar las proporciones registradas en el caso del Santuario Nacional Bosque de Pomac, donde  recientemente se dio un desenlace trágico.

La vía Pichis pretende comunicar Puerto Bermúdez con la carretera marginal, siendo que ya existe una carretera que comunica a esta localidad con la selva central.  Que ésta se encuentra en mal estado, es cierto, pero existe. ¿De qué sirve construir una segunda carretera si no se puede mantener la primera? ¿No sería más racional destinar el presupuesto necesario al urgente mantenimiento de la actual carretera?  Para ilustrar la total irracionalidad que rodea la construcción ilegal de la Vía Pichis y develar los intereses que están detrás de esta obra, ofrecemos a continuación una versión condensada del artículo del antropólogo Alberto Chirif, aparecido en Viajeros el 4 de julio del 2008.

Vía Pichis: En el principio era el caos
Por Alberto Chirif

En junio de 2007, a raíz de un viaje al río Pichis, escribí acerca de la iniciativa, impulsada por el alcalde ashaninka de Puerto Bermúdez, Nemesio Francisco Viriochi, de construir una nueva carretera para comunicar esa localidad con el tramo de la carretera marginal que une La Merced con Satipo. Dicha carretera atravesaría la cordillera de San Carlos, declarada bosque de protección (que también incluye la cordillera de San Matías) en 1987, y saldría a Pichanaki, poblado ubicado en la margen derecha del Perené.

Esta iniciativa ha sido movida con inusual celeridad por parte del alcalde Viriochi, que sin esperar estudios técnicos de trazo e impacto ambiental, ha puesto manos a la obra mandando tractores y camiones para talar monte y transportar material. Para comprar la maquinaria, destinó cerca de seis millones de soles del presupuesto de su distrito. Hasta donde se sabe, por el frente de Puerto Bermúdez, la carretera ha avanzado hasta el río Aguachini, uno de los formantes del Pichis, mientras que desde Pichanaki hacomenzado a escalar hacia las alturas del San Carlos.

Dentro de la población las opiniones están divididas, ya que mientras unos, que asocian siempre carreteras con desarrollo apoyan la propuesta, otros se oponen a ella. Igual sucede entre los subgerentes de la municipalidad, aunque los concejales están mayoritariamente en contra. Por su parte, ANAP, la organización indígena de la cuenca que afilia a todas las comunidades, ha expresado su oposición a la carretera, pero considera necesario buscar una alternativa para las comunidades asentadas en el bosque.

No obstante, hay que decir que Puerto Bermúdez tiene actualmente dos carreteras que lo conectan con la red vial nacional. Una de ellas, luego de tramontar la cordillera de San Matías, sigue hacia Cacazu y Villa Rica, y de allí a La Merced y Lima. La otra, corre paralela al Pichis, pasa por Ciudad Constitución y sigue a lo largo de la margen izquierda del Pachitea hasta encontrarse con la carretera central que llega a Pucallpa, a unos 60 km. de de esta ciudad.

Develando pretextos

Es verdad que ambas carreteras se encuentran en estado deplorable de conservación y que además su recorrido implica serios riesgos, por los frecuentes asaltos que sufren los pasajeros. Esta situación ha dado pie a uno de los argumentos que esgrimen los defensores de la construcción de la nueva vía por la cordillera de San Carlos. Sin embargo, parece absurdo proponer un tercer camino cuando ya existen dos y suponer que ése no caerá en similar estado de abandono.

Pero hay otros absurdos adicionales en torno a la iniciativa de nueva vía. Aun el más lego en materia de construcción vial sabe que una carretera en terrenos como los que describimos, demora muchos años en asentarse. Los cortes de laderas y la remoción de material en una zona cruzada por infinidad de quebradas y pequeños cursos de aguas, debilitan la consistencia del suelo que, en especial durante la época de lluvias, se desliza por los taludes, en huaycos de todo tamaño.

Otra expresión irracional deviene de la comparación de los costos de la construcción de la nueva carretera, que han sido estimados en 150 millones de soles, que deben ser comparados con los 25 millones (según el Instituto Vial Provincial Oxapampa) que costaría reparar la actual (afirmado y recuperación del ancho de la plataforma de 6 m. como mínimo, capa base de 25 a 30 cm. y reposición de alcantarillas, badenes y pontones).

El argumento dado por el alcalde Viriochi es que la carretera “es una exigencia de todas las comunidades ashaninkas que están dentro del bosque de San Carlos”, que según él son 15, “que quieren conectarse para comercializar sus productos y así salir de la pobreza” Las propias comunidades “beneficiarias” han expresado su preocupación por esta carretera, ya que si bien reclaman el enlace de su zona con Puerto Bermúdez, indican que la conexión con Pichanaki significará la invasión incontrolada de colonos.

Por último, los suelos donde se ubican son de aptitud forestal y no agropecuaria, por lo que una propuesta en este sentido, como la que impulsa el alcalde, ocasionaría la destrucción de la cobertura boscosa y causaría serios impactos.

Son los extractores forestales quienes se interesan por la cordillera de San Carlos porque necesitan de la Vía Pichis para explotar la madera. Es por esto que ellos han ofrecido construir la carretera, a cambio de la madera del bosque. Como mencioné, con la inversión de seis millones de soles para la compra de maquinaria pesada, el alcalde Viriochi está colaborando generosamente con la iniciativa de los madereros. Éste en realidad es el quid del asunto: los intereses de los extractores por la madera existente en el bosque de protección.

A esta mal llamada industria, porque una industria verdadera protege sus fuentes de riqueza, sólo se interesa en arrasar con la madera, sin preocuparse en lo más mínimo en poner en marcha planes de manejo y de reforestación. Observamos que los madereros abandonan una cuenca cuando en ella no queda más madera disponible. Entonces se trasladan a otra. Por este método sencillo podemos seguir su paso asolador: de Oxapampa y Chanchamayo, a Satipo, el Ene y el Tambo, por referirnos sólo a la selva central.

Un factor adicional para cuestionar esta carretera que se basa en consideraciones falsas, es lo que ella significará para la expansión de los cultivos de coca y del tráfico ilícito de drogas. Desde el momento que las carreteras ofrecen a la población un progreso que nunca llega, y que, por el contrario, ellas la sumen en mayor pobreza, se vuelcan hacia la economía de la coca, en búsqueda de la esperanza que les permita superar su frustración.

La comisión del Congreso

El 29 de abril de 2008 la “Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos, Afroperuanos, Ambiente y Ecología” del Congreso de la República, escuchó a defensores y detractores de la Vía Pichis y analizar los costos y beneficios de la propuesta. El alcalde Viriochi defendió sus argumentos, que sin embargo fueron rechazados por la totalidad de los demás asistentes, incluidos los de la Comisión, que señalaron que la vía era ilegal, innecesaria (en la medida que ya existen dos carreteras), onerosa para el Estado y de alto riesgo para el medio ambiente (en especial, porque alteraría aun más el régimen hídrico de la cuenca) y que se basada en supuestos falsos (como el beneficio a las comunidades), que en realidad escondían los intereses ocultos detrás de la propuesta, que son los madereros.

Posteriormente dicha Comisión ha recomendado que el INRENA inicie una medida cautelar contra el alcalde Nemesio Francisco Viriochi. Al haber pasado la Intendencia de ANP al Ministerio del Ambiente, es ahora éste el destinatario de la recomendación.

Tarea para el Ministerio del Ambiente

Recientemente ha sido creado el Ministerio del Ambiente, a quien el Congreso, por encargo del Ejecutivo, ha aliviado de funciones al quitarle competencia sobre los temas más sensibles respecto al medio ambiente y a la economía, como son la explotación minera y de hidrocarburos, y la administración de los bosques y las aguas.

El encargo más grande que le ha quedado es el de las áreas naturales protegidas. El bosque de protección San Matías San Carlos debe ser la prueba que permita conocer si el nuevo ministerio está dispuesto a cambiar esta historia de olvido e irresponsabilidad.

Hay que convertir el caos en orden. La constatación del desorden es sólo positiva como factor que impulse corregir los irresponsabilidad, la corrupción y la desidia, pero es nefasta y morbosa si nos quedamos sólo en la relación de los desastres.

 

 

   
   
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